Leer para aprender

La lectura es una actividad que cada vez se está convirtiendo en algo más residual. Cuando yo era pequeña mis padres me enseñaron a disfrutar de un buen libro, a encontrar placer en sentarme en un rincón, coger un buen libro en formato papel y adentrarme en el maravilloso mundo de la literatura.

Hoy en día cada vez es más excepcional este arte. Lógicamente hay que enseñar a los niños a leer pero ¿con qué finalidad? ¿Leer las noticias y las redes sociales? ¿Dónde quedó el maravilloso mundo de la magia y fantasía de las letras? Es por ello que deberíamos volver a los inicios, a los tiempos en que no existía Internet, aquellos días en los que los jóvenes llevaban libros en el autobús y no estaban pegados a una pantalla móvil.

Pero bueno, no seamos tan dramáticos. Al final es un mundo que, como todo, se ha reciclado y actualizado. Es verdad que cada vez se ven más libros electrónicos gracias a los cuales y a través precisamente de Internet, puedes acceder al mundo web de la literatura, compartir libros, comprar libros online más económicos que los de papel, y conseguir que la mochila o el bolso no te pese 40 kilos. Así que, bueno, no vamos a ser tremendistas y vamos a entender que cada cosa tiene su época, sus seguidores y sus detractores. Y vamos a aceptar que siempre habrá amantes del pasado y fans del futuro. Así es el mundo. Sin más.