Un libro y un puff es la mejor combinación para relajarse

Mi plan favorito de los domingos tiene dos protagonistas: un libro y un puff. Durante mucho tiempo estuve buscando un lugar que no fuese la cama en el que pudiera leer lo suficientemente cómodo como para aguantar más de media hora leyendo. No sé a vosotros pero a mí leer en la cama me da un sueño tremendo porque asocio estar tumbado con ponerme a dormir y es difícil que aguante leyendo más de dos páginas si estoy en la cama.

Por eso me enamoré de los puff en cuanto los conocí. Me brindan exactamente la dosis de confortabilidad que necesito para poder leer cómodamente sin que el sueño venga a mí, siempre y cuando el libro merezca la pena, claro está.  Además, como es tan fácil cambiar de posición en el puff puedo ir variando de postura constantemente sin complicaciones, otro punto a favor de estos excelentes asientos.

Así que ahora todos los domingos después de comer, me siento sobre mi puff y me pongo a leer un buen libro para relajarme y dejar atrás todas las tensiones cotidianas. De hecho, me paso todos los días de la semana soñando con este momento zen.